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VALITER

La red de validación terminológica VALITER

Cuando las fuentes escritas no bastan para resolver una duda terminológica (y esto puede ocurrir con cierta frecuencia en la traducción documental o especializada), la consulta a los  especialistas puede ser una tabla de salvación  para el traductor. La fiabilidad de la terminología es un elemento clave de la seguridad jurídica y, en definitiva, de la calidad de la legislación traducida[1] en nuestro entorno institucional europeo. No se trata (o no solo) de «traducir la terminología», sino de someterla periódicamente a «la prueba de la realidad», es decir de comprobar su pertinencia, su viabilidad, su implantación entre los especialistas o su uso real por los hablantes.

Toda gran institución tiene una cierta tendencia a replegarse sobre sí misma. En instituciones, como la Comisión Europea, que producen un enorme volumen de documentos (muchos de ellos jurídicamente vinculantes) en varias versiones lingüísticas, la tentación de confiar en una cierta autosuficiencia terminológica puede ser grande. Para no caer en este ombliguismo terminológico, que puede llevar a la creación y difusión de términos innecesarios, divergentes incluso de otros ya en uso, el traductor recurre continuamente a fuentes documentales externas y, cuando estas no bastan, suele acudir a fuentes personales, a especialistas de una determinada disciplina. Los criterios que determinan la consulta del traductor al especialista son casi siempre prácticos (disponibilidad, cercanía, amistad, etc.), pero no necesariamente objetivos. El problema que plantea el recurso a las fuentes personales es que, por su propia naturaleza discrecional, la información que proporcionan, aun siendo fiable, no siempre está debidamente documentada ni es recuperable (aprovechable) más allá de la relación bilateral que se establece entre el traductor y el especialista. Por otro lado, el recurso a un solo especialista o a un grupo muy reducido de ellos puede no ser suficiente en algunos casos (piénsese en los problemas que plantea la acuñación de neologismos) en los que conviene difundir y debatir la información lo más ampliamente posible para recabar y contrastar opiniones distintas (y a veces opuestas) antes de llegar a una conclusión.

Hay también especialistas (científicos y economistas, sobre todo, por su contacto cotidiano con el inglés) que parecen más inclinados a prescindir de la terminología en español. En estos casos nos corresponde quizás a los traductores llamar la atención sobre los recursos propios que la lengua española posee (y que deberíamos utilizar con mayor provecho y convencimiento) para evitar la incorporación sistemática e irreflexiva de préstamos y calcos.

La creación de una red de especialistas es la solución más obvia (aunque su planteamiento y organización no lo sean tanto) para facilitar y sistematizar los contactos entre traductores y especialistas, organizar el sistema de consulta y editar las conclusiones para su difusión y aprovechamiento públicos.

La idea de poner en marcha una red de este tipo surgió en el Departamento español de la Dirección General de Traducción (DGT) de la Comisión Europea y en la «antena» de la DGT en Madrid y contó desde el principio con el apoyo de AETER (Asociación Española de Terminología) y de su Presidenta, Teresa Cabré, que vio en ella el germen de las comisiones de validación del proyecto Terminesp[2]. Tras muchas propuestas, tentativas y contactos y gracias al apoyo decisivo de RedIRIS[3], el 19 de noviembre de 2010 se celebró en la sede de la Representación de la Comisión Europea en Madrid una reunión (en videoconferencia con Bruselas y Luxemburgo) para definir el modo de funcionamiento de la red VALITER.

Además de traductores y terminólogos de la Comisión, el Consejo y el Parlamento, participaron un nutrido grupo de representantes de AETER, de varias universidades, de la Red IRIS y miembros de Tremédica/MedTrad/Panace@, la Sociedad Nuclear Española, el Instituto de la Ingeniería de España y la Sociedad Española de Astronomía.

VALITER está abierta a traductores, redactores y profesionales de todos los sectores y se basa en la constitución de comités de terminología por áreas, cuyo cometido es la validación de los términos recibidos mediante un formulario disponible en la dirección http://www.valiter.es, que alberga también un wiki, creado por RedIRIS, en el que se pueden gestionar listas de correos por ámbitos de especialidad, lo que facilitará la discusión y validación terminológicas. La edición de contenidos queda reservada a los editores (terminólogos,  traductores o especialistas que asumen esa función), pero toda la información editada y archivada (conclusiones y debates previos) está a disposición del público.

El siguiente gráfico representa el esquema simplificado de funcionamiento:

 VALITER

La utilidad de la red depende, en gran parte, de la capacidad de difusión masiva de las soluciones validadas. IATE, la base terminológica multilingüe de la UE, ha de ser, a  nuestro modo de ver, uno de los soportes de difusión prioritarios, aunque puedan utilizarse, lógicamente, otros canales para difundir la información de manera más amplia o más especifica, según los casos. [¿mencionar expresamente dónde: Fundéu, etc.?]. IATE es una base multilingüe y actualizada permanentemente, que facilita la convergencia y normalización terminológicas en la traducción institucional de la UE y como tal puede beneficiarse enormemente de la red VALITER.

VALITER ira acogiendo progresivamente a nuevos miembros para, como decíamos al principio, estar en contacto con la realidad y con la diversidad de la lengua española. Estamos seguros de que la traducción institucional en España contribuirá al funcionamiento de una red de validación de la que puede obtener beneficios directos.

  Además de un foro de comunicación entre traductores y especialistas, la red puede convertirse en un sitio virtual para la comunicación sobre cuestiones lingüísticas y terminológicas entre especialistas de distintas áreas.

 


[1] En rigor, y dado el mismo valor y autenticidad legal de los textos traducidos con respecto a los originales, cuando se trata de legislación no se habla en las instituciones europeas de «traducción», sino de «redacción multilingüe», pero el traductor sabe perfectamente que, a pesar de esta etiqueta, lo que él hace es traducir.

[2] Véase el Anexo sobre Terminesp.

[3] RedIRIS (http://www.rediris.es/) es una red pública académica y de investigación española, proporciona servicios avanzados de comunicaciones a la comunidad científica y universitaria nacional y está financiada por el Ministerio de Ciencia e Innovación. Su gestión corre a cargo de la entidad pública empresarial Red.es, del Ministerio de Industria, Turismo y Comercio.  VALITER no existiría sin el apoyo decidido del Director de RedIRIS, Tomás de Miguel, y de los informáticos Jaime Pérez y Diego López.