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Defensa

Al igual que en el Ministerio del Interior, los puestos de traductor del Ministerio de Defensa se encuadran en su mayoría dentro del personal laboral de la Administración y han pasado a denominarse Técnicos Superiores de Gestión y Servicios Comunes. Con esta medida, la figura del traductor ha desaparecido, diluyéndose su denominación entre las distintas categorías de administrativos. La titulación que se exige es la propia del Grupo 3 del Personal Laboral, es decir, Bachillerato o equivalente, debiendo acreditar los conocimientos de idioma con un título de la Escuela Oficial de Idiomas. No obstante, la mayoría tiene titulación universitaria, pues es evidente que no se alcanza la cualificación necesaria con el bachillerato. En cambio, en el Órgano Central del Ministerio hay también traductores que están encuadrados en el Grupo 1, con lo que la desigualdad es más evidente pues éstos últimos realizan las mismas funciones que sus compañeros del Grupo 3. Además, las funciones de traducción dentro del Ministerio las realizan –dependiendo de los establecimientos y niveles de seguridad– distintas personas, incluido personal militar. Hoy en día, cabe cifrar el número de traductores de Defensa en torno a los 30.

Entre las funciones habituales de los traductores cabe destacar la realización de traducciones directas e inversas de documentos de naturaleza jurídica, económica, técnica y científica, incluyendo contratos de compraventa; acuerdos de normalización OTAN (STANAG), directivas NAMSA, manuales de equipos técnicos, cartas comerciales, artículos y publicaciones para revistas internacionales, informes, etc. Los medios que se utilizan dependen del organismo donde se trabaje. Por lo general, cada traductor dispone de un ordenador y tiene a su disposición diccionarios de papel y en soporte informático. Desde hace unos años también suelen tener acceso restringido a Internet. Los traductores del Ministerio de Defensa dependen jerárquicamente de los superiores directos del organismo para el que trabajan, ya que no hay un cuerpo o un servicio central de traductores propiamente dicho.

Por otra parte, también el Centro Nacional de Inteligencia (CNI), que depende orgánicamente del Ministerio de Defensa, cuenta con aproximadamente 100 traductores e intérpretes (las cifras exactas son confidenciales). El CNI cuenta con un reglamento propio, y los traductores tienen también una forma de acceso especial con categoría es de funcionario. Por lo general, son contratados directamente por el Centro, una vez estudiado el CV del aspirante al puesto. En el año 2004 se llevó a cabo una reestructuración en la que se modificó la Relación de Puestos de Trabajo del CNI, y todos los traductores que contaban con la titulación adecuada pasaron del grupo C al B. Los Coordinadores pueden optar al grupo A por promoción interna. Está prevista la creación del puesto de Revisor.