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Interior

Debido al progresivo aumento de las necesidades de comunicación por medio de intermediarios lingüísticos entre el Ministerio del Interior y los ciudadanos extranjeros , éste se ha visto en la necesidad de ir incorporando traductores e intérpretes, en comisarías generales (función judicial, de información, de documentación) y comisarías locales, dependencias de la Guardia Civil, centros penitenciarios y Secretaría de Instituciones Penitenciarias, los servicios centrales del Ministerio del Interior, la Oficina Única de Asilo y Refugio de Madrid y la Dirección General de Tráfico. Sin embargo, la contratación de los traductores no ha seguido una planificación objetiva.

En la actualidad, el Ministerio del Interior cuenta con 12 funcionarios y 231 contratados laborales, a los que hay que añadir numerosos puestos vacantes. Los traductores/intérpretes funcionarios acceden al puesto por concurso de méritos, dentro del grupo administrativo, por lo que no se les exige ninguna formación específica. En cuanto al personal laboral, tras haber superado un proceso de selección o haber sido contratado por otra vía, está clasificado en la categoría de Técnico Superior de Gestión y Servicios Comunes (equivalente al grupo administrativo), por lo que tampoco se especifican en el organigrama ni los requisitos ni las funciones.

Además, se ha pretendido solventar la falta de personal con la externalización del servicio, pero la consecuencia de ello ha sido una merma de la calidad, por las condiciones laborales y las bajas tarifas ofertadas por las empresas.

En general, las tareas encomendadas a muchos traductores e intérpretes del Ministerio del Interior son de suma importancia, de elevada responsabilidad y gran complejidad, exigiendo una formación muy cualificada y un alto dominio de los idiomas y de diferentes técnicas de traducción e interpretación, sin olvidar otros factores interlingüísticos, extralingüísticos y contextuales.

A pesar de ello, solo a propuesta del sindicato CSIF han empezado a organizarse cursos específicos para este personal. Por otra parte, muchos traductores no disponen de ordenador propio ni de acceso a Internet para consultar diccionarios electrónicos o contrastar información. En cuanto a los programas de traducción asistida o de bases terminológicas, están totalmente ausentes.

Salvo en el Servicio de Traducción e Interpretación, dependiente ahora de la Subdirección de Gabinete Técnico de la Dirección General de la Policía,  en las demás dependencias policiales el traductor es el propio responsable de su trabajo, no existe la figura de un coordinador ni revisor y su superior jerárquico es un funcionario administrativo del Ministerio del Interior o un agente de los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado, en todo caso ajeno al mundo de la traducción.